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Letra Nueva

La muerte del Capitalismo

La muerte del Capitalismo

En 1992 Francis Fukuyama pronosticaba el fin de la historia como la conocemos hoy, pero nunca se le ocurrió predecir el fin del capitalismo como sistema económico y hoy ya se ven por doquier los estertores del agonizante sistema

Desde el inicio de la Revolución Industrial y la aparición del Capitalismo, los diferentes estados transfirieron sus responsabilidades económicas a manos de entidades privadas y apareció y tomó fuerza una nueva clase social. Se pensaba entonces que sería un sistema eterno y que impulsaría a la economía global hacia un avance sin precedentes. Pero la realidad de hoy es muy diferente a las ideas propuestas por John Smith en “The Wealth of Nations” (La Riqueza de las Naciones) y los ideólogos del Capitalismo y el Neoliberalismo actual.

Muchos escuchan hablar del Capitalismo y lo asocian con la empresa privada, la explotación del hombre o el gobierno de la derecha, las teorías de Adam Smith o de Milton Friedman, la ley de la oferta y la demanda o la “mano invisible”, pero el sistema capitalista es en esencia un orden político, social y económico que se sustenta en la búsqueda del lucro para todo capital que pueda obtener una rentabilidad y esta búsqueda de lucro la ejecutan las grandes empresa privada, pero también los trabajadores que todavía sueñan con convertirse en miembros de la clases media acomodada o hacer realidad sus sueños de riquezas fáciles.

Hoy los grandes consorcios privados, esos que buscan un superávit a costa de cualquier cosa, han caído en la bancarrota producto del mismo sistema y son los bancos nacionales los que tienen que destinar millones de dólares para que esas empresas sigan funcionando y mantengan sus cifras de empleados. Con el Capitalismo y la economía neoliberal ocurre como con el dios Kronos, que siempre devoraba a sus hijos.

A pesar de que se destinan miles de millones a los rescates de las economías nacionales, cada día se suman más empresas a la crisis. Aunque en un inicio la burbuja financiera solo afectó a las bolsas, el tsunami financiero poco a poco afectó a las empresas crediticias y a las inmobiliarias y pasó inmediatamente a los ciudadanos, que son los que cargan ahora con todo el peso de la crisis capitalista.

El Capitalismo a lo largo de casi 2 siglos difundió las ideas de la bonanza del sistema y las “posibilidades ilimitadas” de cualquier persona dispuesta a trabajar. Pero las cifras de desempleados desmienten la afirmación: hoy son cientos de miles los que emigran a los países desarrollados en busca de un trabajo mejor remunerado pero que se suman a la lista de los desocupados.

El desempleo, la inestabilidad de las monedas y los precios de los productos, sumado a políticas económicas privadas, son claros signos de la decadencia del Capitalismo como sistema social y económico.

Ahora muchos “economistas de cátedras” plantean algunas variantes y negocios “rentables”. Manifiestan dos posiciones primarias a la hora de hacer negocios, la economía real o la economía financiera. La disyuntiva económica real le aconseja invertir en una planta lechera, en una mina de cobre, en una empresa de transporte, o en cualquier otra actividad de la producción o los servicios. El ritmo de maduración de estas inversiones depende del tipo de actividad, pero, obviamente no es inmediato. Si invertimos en plantar tomates, debemos esperar el tiempo de cosecha que no será nunca antes de seis meses.

Sin embargo otros economistas plantean la posibilidad inmensa de la economía financiera, es decir, la especulación y el comercio con producciones que todavía no se han realizado. En la actualidad y gracias a las características del sistema financiero global, es posible ganar mucho más -y en más corto tiempo- de esta forma que en actividades reales. Ese es otro de los cuervos que le está comiendo los ojos al Capitalismo, igual que las medidas neoliberales y la desregulación del mercado.

Aunque muchos hablan de la profunda crisis del capitalismo, otros dicen que es una “simple enfermedad del sistema” y que durará unos 20 años, pero la realidad es que todavía no se sabe a ciencia cierta el alcance y la duración de la crisis. Lo que sí es seguro es que el sistema ha demostrado esta vez su más feo rostro.

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2 comentarios

erjaimer -

Buen artículo. Yo opino que lo que conocemos hoy es el capitalismo social, fruto de emular a la competencia ( comunismo ), ahora lo que nos encontramos es un intento de volver al capitalismo feroz o liberalismo del principios de siglo: La ley de la selva.

gabriel -

"muy buena foto" mirá: en base a mis experiencias, mi opinión es que el capitalismo bestializa a las personas, las vuelve egoistas, las convierte en "aves rapaces" cuya única razón de existencia es generar riquezas a costa de cualquier cosa, valor o principio. Es muy triste, me duele haber nacido en esta etapa de la historia y tener que observar tanta desigualdad en el mundo, tanta ignorancia, sobervia y falsedad.... lo peor de todo es que estas cualidades se multiplican y amplifican de generación en generación y se vuelve virtudes para la opinión pública...
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