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Letra Nueva

¿Piratas musicales, también en Cuba?

¿Piratas musicales, también en Cuba?

El video musical “Vamo´a portarnos mal”, del popular grupo boricua Calle 13 se publicó en los principales medios de difusión masiva, incluido Internet, alrededor del 27 de noviembre y ya el 1 de diciembre varios vendedores de CD de música y video en Cuba lo estaban promocionando como su última adquisición. Lo mismo ocurrió con la quinta parte de la película “Rápido y Furioso” (Fast Five), estrenada el 25 de abril y a disposición de muchos cubanos el 27 de ese mes.

¿Cómo se las arreglan esos vendedores para tener en tan poco tiempo el video “Vamo´a portarnos mal”, de Calle 13? ¿Cómo los hits musicales del momento llegan a una población que no accede a los grandes circuitos de estreno internacionales? ¿Cómo es el negocio de esos vendedores? ¿Esa música y videos pirateados como llegan a nuestros equipos de música?

Pues en Cuba existe una industria del entretenimiento, encargada de recolectar los últimos hits de la música internacional, que luego queman en CD o en DVD y se venden en cualquier equina cubana. Por supuesto, esto nada tiene que ver con Derechos de Autor o Copyright alguno y es un negocio cercano a la ilegalidad, aunque ningún policía los persiga por vender estos productos.

Esta pequeña industria tiene sus empresarios, sus promotores y sus simples vendedores. La pirámide de este negocio comienza con aquel que tiene una buena computadora (o varias) y una economía capaz de adquirir grandes cantidades de discos, en algunas ocasiones importados de otros países; ese es el dueño del negocio. Luego están los vendedores, que pululan por las principales arterias de Cuba, con su sonora y vistosa mercancía. En un punto menos visible de la “industria” están aquellos encargados de buscar la música y los videos de estreno por las formas más insospechadas, aunque la más usada es descargarlos desde portales en Internet, como Youtube, Megaupload, Rapidshared y otros por el estilo.

Estos productos musicales pueden competir en calidad con cualquier similar patrocinado por las grandes disqueras: los “empresarios” cubanos pagan por el diseño de sus propias carátulas, pagan un por ciento a los vendedores y a aquellos encargados de buscar los materiales audiovisuales.

Juan Hilario (nombre ficticio) es uno de esos empresarios: en su casa tiene una oficina atestada de cajas de discos desde donde administra el negocio. A diario llegan o se van vendedores con “lo mejor y más pega´o” de la música internacional. Él califica su mercancía como “la mejor” porque todas sus carátulas son originales (para esto tiene contratado un diseñador), sus videos  siempre son de Alta Definición y simplemente si un CD tiene algún problema te lo cambian por uno nuevo. “Yo siempre tengo lo último en música y video y de excelente calidad. Si no sirve sencillamente no lo vendo”, afirma Juan, todavía sentado frente a su PC preparando nuevas compilaciones.

Oficialmente Juan tiene una patente de alquiler de películas y ahora está en proceso de obtener otra para la venta de música, videos y filmes, pero su verdadero negocio en la actualidad es vender estos productos audiovisuales. Al preguntarle si le preocupa los Derechos de Autor de los videos que vende sencillamente se rie: “Yo no tengo miedo de eso. La EMI, Machete Records o cualquier otra disquera no se preocupa por mi negocio, además, yo casi todo lo descargo de Internet y cuando un video está publicado en Youtube, por ejemplo, yo puedo hacer lo que quiera con él. Además este negocio no es para hacerse rico ni le da pérdida a las firmas disqueras, al contrario, nosotros contribuimos a la divulgación de sus productos”.

Juan compra los discos, el papel para las carátulas o el tóner de la impresora en las tiendas, aunque a veces le traen cajas de discos o tintas de Venezuela, Ecuador y Estados Unidos, al igual que los discos duros o rígidos para almacenar sus materiales en un archivo digital, que poco a poco se va enriqueciendo y conforma casi un pentagrama musical de lo que se ve y se escucha en Cuba.

El negocio para los vendedores es más complicado: tienen que buscar un lugar donde exista gran demanda, o por lo menos mucho público que se puede convertir en potenciales compradores. Todos andan con mochilas o estuches de discos donde guardan sus productos y solo muestran unos pocos al consumidor. Ante cualquier indicios de policía todos los discos desaparecen, porque casi todos ellos son vendedores ilegales, pues son escasos los que cuentan con patentes para este tipo de venta.

“A mi la venta me va bien, siempre tengo ganancias para subsistir, aunque a veces me paso varios días sin vender nada. Casi todo es cuestión de escoger un lugar por donde pase mucha gente y proponer bien los discos; lo otro es suerte y que la policía no te coja, porque te decomisan los discos y te pone una multa. Pero como yo tengo patente solo tengo que cuidarme de tenerla siempre a la mano”, así expresa una de estas vendedoras ambulantes desde su puesto de ventas, frente al Centro Comercial Imago, en la ciudad cubana de Cienfuegos.

¿Y no le preocupan los Derechos de Autor de esas canciones?

“Qué!!!. No, eso aquí no funciona. Casi toda la música o los videos que vendemos es internacional. ¿Tú piensas que Wisin y Yandel van a venir a Cuba a reclamarle algo a los vendedores por los Derechos de Autor? No, eso no lo cree nadie. Todos nuestros discos se venden y nadie se preocupa por eso” nos comenta la vendedora con desenfado.

¿Y no existen problemas con otros vendedores?

“No, aquí por lo general todos tienen sus lugares preferidos y nadie se mete en la “zona” del otro vendedor. Yo por ejemplo siempre vendo aquí, pero hay dos vendedores más siempre, uno que vende solo música en mp3 y otro que tiene videos musicales, pero yo tengo todo eso, más películas. Además hay otros vendedores que se dedican a promocionar sus ventas en el Boulevard o la Calzada; esos no tienen lugar fijo”.

Desde hace algunos meses en Cuba surgieron, o más bien pasaron a ser legales, muchos oficios entre los que se encuentran este tipo de vendedores ambulantes, aunque todavía es difícil distinguir en las calles cubanas entre un vendedor con patente y uno sin esta. Pero a nadie le importa comprarle a estos vendedores su música o sus videos y mucho menos se fijan en los Derechos de Autor.

Aunque en Cuba existe una entidad dedicada a proteger los derechos de los autores cubanos, le resulta extremadamente difícil velar por los derechos de artistas foráneos. La Agencia Cubana de Derecho de Autor Musical (ACDAM) es la única entidad en Cuba que tiene la misión de proteger los intereses patrimoniales de los autores, compositores, editores y demás titulares de los derechos de autor, en el campo de la música y las artes dramáticas. Realiza su actividad a través de la recaudación y distribución de los derechos de autor que se generan a propósito de la explotación de las obras que se transmiten en medios de difusión masiva, pero no supervisa las ventas o distribución de los particulares.

Y los consumidores se preocupan por los derechos de autor de los materiales audiovisuales que compran?

“No, a mi eso no me preocupa. Lo que me interesa es comprar buena música o videos que se vean bien, no importa si son de Don Omar o de los Van Van. Ellos como autores son los se deben preocupar por reclamar sus derechos como cantantes”, nos comenta un comprador mientras revisa y escoge cuáles discos comprar. “De hecho, creo que en Cuba nadie se preocupa por esa música o esos videos extranjeros, ni por pagarle a esos cantantes por escuchar su música aquí.

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1 comentario

Jorge -

No es un negocio que enriquece, requiere de 12 a 14 horas diarias de trabajo, hoy en dia los musicos parecen estar mas preocupados por el dinero que por el arte. En Cuba no hay mercado de disco y el nivel adquisitivo de la poblacion es bajo, nadie pagaria un disco a los precios que los vende el estado, es risible. Soy partidario de la pirateria pues lleva comida a muchas bocas que no tienen otras alternativas, es mejor indiscutiblemente que robar, asaltar u vender drogas, detras de la musica hoy en dia hay magnates que se pavorean en el mundo en sus lujusas mansiones y estripitosas excentricidades. Estos pseudomusicos saben que su musica pasara de moda y quedara en el olvido, lo que les importa es sucsionar el dinero de sus fans y poder vivir como reyes, el arte es para ellos solo un tiro al blanco
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