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Letra Nueva

Las manos que no obedecen

Las manos que no obedecen

El Escritor mira con extrañeza sus manos. Las ve como un objeto incorpóreo, alejado de su cuerpo, que no obedecen las órdenes de su cerebro.

Después se da cuenta de que es solo un escritor; si fuera un deportista de alto rendimiento sus músculos lo obedecerían ciegamente, reaccionaría en un solo instante al escuchar el disparo de salida. Si fuera un músico destacado sus manos subyugarían las cuerdas del instrumento musical de forma impecable y casi inconciente para reproducir alguna compleja partitura. Pero es solo un simple escritor (con minúscula) y ahora sus extremidades superiores no le obedecen.

En todo esto ha pensado el escritor luego de mirar durante casi media hora sus manos. Ha tratado de escribir algo parecido a la literatura, pero hace varios meses que no escribe nada para compartir siquiera con sus compañeros, y mucho menos publicarlo en aquella gacetilla de mala muerte donde a ratos publican sus cuentos.

Es cierto que en este tiempo escribió muchas noticias, pero esas casi no cuentan. Ahora en solo 10 minutos sus manos pueden construir una nota impecable, según las técnicas del periodismo, pero fría, sin alma, alejada de la literatura.

Ahora ve sus manos como un instrumento o herramienta extraña, pero se da cuenta de que no son autónomas, estas obedecen al cerebro y decide usar aquel como una maquinaria también.

En ese momento todas las interconexiones bioeléctricas de su cerebro se centran en una sola tarea: pensar algo que sus manos puedan convertir en literatura. Aparecen en los escondrijos de su mente construcciones gramaticales elegantes y divertidas. En alguna zona de su materia gris, dedicada a la imaginación y la creatividad, se encienden luces extrañas y aparecen símiles y metáforas llamativas e ingeniosas.

Algunas ideas sueltas van tomando forma y se unen gracias a complementos y subordinadas hasta formar una idea más grande. Entonces el Escritor se sienta frente a una hoja en blanco y va extrayendo todas esas ideas hasta dejarlas plasmadas en esta cuartilla. A fin de cuenta “esto” fue lo único que pudo escribir diferente a una noticia o un comentario. Es más bien una pequeña idea, que todavía requiere ser regada para crecer y por lo menos se convierta en algo parecido a la literatura. Los cuentos y la gran literatura tendrán que esperar más, por lo menos hasta cuando las manos y el cerebro obedezcan a algo más grande, algo que llaman Inspiración. 

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