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Letra Nueva

El tabaco, deleite salido de las manos de una mujer

El tabaco, deleite salido de las manos de una mujer

Dicen que un habano tiene una mejor aroma y sabor cuando ha sido torcido por las manos de una mujer. Quizás sea por la delicadeza de las manos de la mujer o por el cuidado que ponen estas en las labores manuales. Esto no quiere decir por supuesto que los hombres sean malos torcedores o que sus productos tengan menos calidad.

Hace unos días pude pasar un tiempo entre torcedoras de una fábrica de tabacos en la ciudad cubana de Cienfuegos, y pude ver la alegría y el desenfado con que estas féminas cumplen con su labor y poco a poco convierten una hoja seca y arrugada en un aromático deleite para los fumadores.

En esa fábrica en toda la galera de torcido había 52 trabajadores, y solo 3 eran hombres. Allí las féminas imponían su sonrisa y su empeño en torcer puros con rapidez y calidad, tanto para el mercado nacional como para la exportación.

Al preguntarle a una de estas torcedoras quiénes hacían un mejor tabaco, si los hombres o las mujeres, ella sencillamente se sonrió: “A veces dejamos a los hombres creerse que ellos son los mejores tabaqueros, pero nosotras le ponemos más corazón al torcido y ellos lo hacen mecánicamente, por eso los tabacos torcidos por nosotras saben mejor. Pero no se lo digas a los hombres, que se ponen celosos”.

Y al parecer es cierto que hay una estrecha relación entre las mujeres y los puros, pues según he visto, son ella las que mejor hacen la Cabeza del puro, como se denomina sección del cigarro por donde se fuma. Esta parte generalmente está rematada por un trozo de hoja de tabaco o perilla, cuya terminación aparece en forma de avellana o rabo de cerdo en su manufactura artesanal, que implica una labor especializada y ahí es donde las manos de la mujer juegan su mejor papel.

También algunas personas dicen que las mujeres son mejores torcedoras porque ellas impregnan la Capa de puro la delicadez propia del género femenino.

En la historia de Cuba no se tienen muchas referencias acerca del género de torcedores, pero durante muchos años se sabe que la mayoría fueron hombres, pues era mal visto que las mujeres trabajaran fuera de sus casas. Por esa época el trabajo de la mujer relacionado con el tabaco estaba limitado a atender las casas de secado y organizar las hojas allí, mientras el hombre lo sembraba, eliminaba las malas hierbas durante su crecimiento, cortaba sus hojas y luego lo torcía y lo fumaba, pero hoy la mujer se ha robado e protagonismo en uno de esos momentos, que es el torcido.

En fin, los puros cubanos siguen siendo asociados con los hombres fumadores, pero siempre hay que tener en cuenta que ese deleite la mayoría de las veces ha salido de las manos de una mujer.

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