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Letra Nueva

La cubanidad: del chiste a la broma

La cubanidad: del chiste a la broma El cubano es uno de esos pueblos que siempre tiene la alegría en el rostro y el chiste o la broma en la punta de la lengua. No importa que se encuentre en una situación embarazosa, al contrario, es en ese momento cuando la broma juega su mejor papel.

A lo largo de la formación de la identidad cubana siempre la sátira y el chiste han formado parte de la vida nacional. Desde el negro esclavo que hacía chistes o ponía sobrenombres a sus amos, hasta el campesino que hacía coplas bromistas acerca del régimen español, siempre la sátira ha sido también una forma de burlarse del opresor y a veces hasta de uno mismo.

Al cubano muchas veces no le importa que un huracán le derrumbe su casa, sin embargo se ríe hasta desfallecer si se entera, por ejemplo, que a su vecino le cayó el techo encima mientras hacía sus necesidades fisiológicas en el baño. El cubano se divierte tanto con un chiste de pinareños (un pinareño es siempre objeto de burlas en Cuba, igual que los gallegos en España y los canadienses en América del Norte) como con la desgracia propia o ajena. Es capaz de enfrentar el trabajo más fuerte y agotador con una sonrisa en los labios y la broma constante.

Hacia la primera mitad del siglo XX un ensayo sobre este tema publicado en 1928 alcanzó gran notoriedad. “Indagación sobre el choteo”, de Jorge Mañach, no solo teorizaba sobre el choteo en Cuba, sino que mostraba una verdad que siempre acompañó a los habitantes de la Isla: el humor es parte indisoluble de la identidad nacional. Donde otras naciones ven una desgracia y motivo de llanto, el cubano ve un tema para bromear en medio del trabajo.

En ese ensayo de Mañach se planteaba (y la vida lo confirmaba) que el choteo, y la broma por tanto, es una forma muy baja de burla y es no tomar nada en serio. Manifiesta Mañach que el choteo es además una forma social de desorden y subversión, y una vía de irreverencia hacia cualquier tipo de autoridad. Existe un estilo de humor propio del cubano usado tanto de forma benigna como maligna, que en ocasiones se usa como mecanismo de escape. Esas cualidades cualidades expuestas por Mañach son una forma elegante de decir que el cubano siempre está dispuesto a tomar en broma cualquier cuestión seria.

Muchas causas pueden explicar el porqué la de la presencia imperecedera del chiste y la broma en la sociedad cubana; tal vez sea la condición de isleños, el estar abiertos a un mar desde el cual siempre algo nuevo llega o la mezcla de ibéricos-africanos-indios-asiáticos-criollos que se da en el Verde Caimán. Pero eso sí, la presencia africana mezclada fundamentalmente con la ralea española, genera tal vez una cualidad única, una actitud y una filosofía ante la vida que no es similar si pasamos los límites de la costa y nos adentramos en tierra firme, en los Andes o en el interior de Centro América, o si vamos más allá de Yucatán y tocamos la herencia maya o azteca. Explicar esa mezcla que posibilita la facilidad para el chiste o la broma es casi tan difícil como tratar de explicar la “sabrosura” de la mulata cubana.

El estudioso y etnólogo cubano Fernado Ortiz decía que “los negros (cubanos) se ríen y se burlan (de todo), por eso son maestros en la sátira, son los manantiales del choteo...”

El choteo, el chiste y la broma en Cuba tuvieron durante mucho tiempo varios aspectos que lo llevaron a planos artísticos, desde la sátira política de los medios de prensa hasta el teatro vernáculo, sin olvidar, por supuesto, a la décima campesina, compañera singular de las campiñas cubanas. También la broma y el chiste tuvieron exponentes en todos los estratos sociales cubanos, desde los chiste de la alta burguesía (más insípidos) hasta el choteo de los menos afortunados (pero más divertidos).

El cubano ha generado todo una amalgama de chistes que van desde el humor negro hasta la denuncia social satirizada, pasando por el chiste de ocasión y los juegos de palabras. Los epítetos utilizados en Cuba no solo describen a las personas, sino que muchas veces son motivos de bromas o tienen un doble sentido.

En Cuba sí se puede aplicar con toda razón la frase popular: “Jugando se dicen las mayores verdades”. El chiste y el humor funcionan aquí como una forma más para decir ciertas verdades que de otra manera causarían muchos problemas.

Las bromas y el chiste han sido usados también en situaciones mucho más serias. El cubano usó la sátira y las bromas para burlarse de sus enemigos durante las guerras independentistas y de liberación. Esta es una técnica que desarma a cualquiera; ¿Qué pensará un enemigo de su oponente si este se ríe de él en el campo de batalla? Así, los soneros de fines del siglo XIX en el Oriente de Cuba hacían referencias indirectas a los españoles con líneas tales como 'Mamoncillos dónde están los camarones' - los temibles voluntarios, que apoyaban al régimen colonial y que vestían de rojo, por lo tanto, “camarones” y de esta forma se reían indirectamente del régimen.

Hoy el chiste ha calado tan profundo en la identidad del cubano que es casi imposible vivir sin la broma diaria, esa vía de escape que relaja situaciones tensas. Se pudiera decir que hay varias cualidades que distinguen al cubano y su carácter bromista es una de ellas, que lo hacen diferente de cualquier latino o habitante de otras latitudes.
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1 comentario

maria -

te amo mauricio ojalas me estes viendo te quiero con todo mi corazon temando un vesote MUUUUUUUUUUAAAAAAAAAAAAA para mauricio ruiz el del jorge
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