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Letra Nueva

El Diccionario del Diablo

Para comenzar este blog les ofrezco algo de un libro que comencé a leer hace poco. Se llama El Diccionario del  Diablo y fue escrito por Ambrose Bierce.

Ambroce Gwynett Bierce nació en Meigs County, Ohio (Estados Unidos), el 24 de junio de 1842. Sus padres, Marcus Aurelius y Laura Sherwood, eran granjeros y fuertemente religiosos, de ideología calvinista. Tuvieron trece hijos, todos ellos fueron bautizados con nombres que comenzaban con la letra "a", siendo Ambrose su décimo hijo.

Tras abandonar sus estudios a los quince años, trabajó durante un tiempo en la impresión del "The Northern Indiana". Bierce, acentuadamente misántropo, participó en la Guerra de Secesión con el ejército unionista, hecho que agrió aún más su áspero carácter y su pesimista sentido del ser humano.

Ejerció, bajo el patronazgo de William Randolph Hearst, la labor de periodista en la ciudad de San Francisco y en publicaciones como el "San Francisco Examiner" o "Cosmopolitan".

En ellos daría rienda suelta a su acervo y satírico sentido de la crítica. Por su talante mordaz y desabrido, Bierce fue conocido como Bitter Bierce, "El Amargo Bierce".

Los títulos más importantes de su bibliografía, influenciada por la obra de Edgar Allan Poe, son "Cuentos de soldados y civiles" (1893), también conocido como "En medio de la vida", y "Libro de las palabras cínicas" (1906), título rebautizado unos años después como "El Diccionario del Diablo".

 

Vean algunas definiciones de este diccionario:

Abandonado, s. y adj. El que no tiene favores que otorgar. Desprovisto de fortuna. Amigo de la verdad y el sentido común.

Abdicación, s. Acto mediante el cual un soberano demuestra percibir la alta temperatura del trono.

Abdomen, s. Templo del dios Estómago, al que rinden culto y sacrificio todos los hombres auténticos. Las mujeres sólo prestan a esta antigua fe un sentimiento vacilante. A veces ofician en su altar, de modo tibio e ineficaz, pero sin veneración real por la única deidad que los hombres verdaderamente adoran. Si la mujer manejara a su gusto el mercado mundial, nuestra especie se volvería graminívora.

Aborígenes, s. Seres de escaso mérito que entorpecen el suelo de un país recién descubierto. Pronto dejan de entorpecer; entonces, fertilizan.

Abrupto, adj. Repentino, sin ceremonia, como la llegada de un cañonazo y la partida del soldado a quien está dirigido. El doctor Samuel Johnson, refiriéndose a las ideas de otro autor, dijo hermosamente que estaban "concatenadas sin abrupción".

 

Les gustaron esas definiciones? Pues dentro de poco pondré algunas más que que vean que rico es el lenguaje a la hora de pronunciar palabras de doble sentido o con cierto tono cínico.

Nos vemos.

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1 comentario

Osmaira -

Saludos Sabdiel, te felicito por tan excelenet blog.
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