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Letra Nueva

La esquina de los sueños

La esquina de los sueños

El protagonista de nuestro cuento era un exhausto, deprimido, desinteresado y aburrido profesor de Historia Universal. Cada día salía de su clase y desandaba el camino hacia su casa con la mirada perdida y sin ningún apuro.

En su casa, desabrida, solitaria y algo desaliñada, simplemente se dedicaba a preparar sus clases o visitaba algún compañero de la Universidad o sus familiares en un reparto en el otro extremo de la ciudad.

Pero ese día fue diferente. Llegó a su casa muy cansado y se tiró a descansar en un sofá-cama que tenía en un extremo de la sala, justo al lado del librero. El descanso se convirtió en sueño y el sueño en maravillas.

En esa esquina de la sala, con un rayo de luz que se filtraba por la ventana y los libros al lado casi de su cabeza, comenzó a soñar cosas divertidas, maravillosas, impactantes, surrealistas, inimaginables, desconcertantes y simplemente hermosas.

El profesor se levantó con mariposas en la cabeza y hormigas en los dedos y pensó que la única forma de quitarse esas sensaciones era llevar sus sueños al papel. Agarró la primera libreta que encontró a mano y se dedicó a llevar al papel todas esas ideas que estaban escondidas en los resquicios de su mente y que deambulan por sus sueños minutos antes. Las horas pasaron sin que se diera cuenta y solo se separó de la libreta cuando el dolor de sus dedos se hizo insoportable y todos los sueños que había tenido estaban atrapados en las fibras heladas del papel.

Solo en ese momento se levantó y volvió a su vida habitual.

Al día siguiente, el regreso de la escuela no fue tan aburrido. Ahora veía cosas que nunca antes había percibido, a pesar de que estaban siempre en su camino. Cuando llegó a su casa pensó en lo que le había sucedido el día anterior y se tiró en el sofá a leer lo que había escrito el día anterior. Poco a poco se quedó dormido con la libreta en la cara. De nuevo su mente se llenó de sueños alucinantes, coloridos,  magníficos, sonoros, paradisíacos,  melodiosos, tiernos, emotivos.

Otra vez tuvo un despertar maravilloso y volcó sus sueños en una libreta convertidos en cuentos. Se puso a pensar en lo que le sucedía cuando dormía en el sofá de la sala; era como un lugar mágico, donde su mente se llenaba de cosas que nunca en su vida podría imaginar despierto, un lugar donde todo se podía convertir en realidad, donde la fantasía prevalecía. Si hubiera buscado en el segundo apartado de su librero un libro de Borges que tenía, podría comparar ese lugar de su casa con el Aleph de Borges.

Con el tiempo el profesor tomó la costumbre de regresar del trabajo y tirarse a dormir en el sofá, para luego plasmar todo lo que soñaba en una libreta, que luego que convirtió en un apretado legajo de hojas sueltas, libretas y recortes llenos de cuentos, que más tarde compartía con sus alumnos y compañeros de trabajo. La costumbre se hizo habitual y con el tiempo se convirtió en profesión y sus cuentos fueron editados en un volumen que se llamó “La esquina de los sueños”.

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