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La historia del ‘blogger’ de la primera guerra mundial

La historia del ‘blogger’ de la primera guerra mundial

Esta es una información que encontré buscando cosas en Internet y me pareció bastante curiosa y llamativa. Aquí se las dejo íntegra.

 

Una vez recuperadas las cartas que su abuelo envió desde los campos de batalla de Francia o Italia, Bill Lamin quiso hacer algo original y publicó el weblog que su abuelo podría haber hecho él mismo si Internet hubiera existido en 1917.

Guillem Alsina (guillem@imatica.org) - William Henry Bonser Lamin es un soldado inglés destinado en el frente que narra por escrito sus experiencias en un blog. Podría tratarse de alguien destinado en Irak o en Afganistán, o incluso en algún otro punto ‘caliente’ del globo terráqueo, pero no. Harry está destinado en Italia, y el año es el 1918, en plena Primera Guerra Mundial. ¿Cómo es esto posible?

El nieto de Harry, Bill Lamin, un profesor de informática de 59 años, está publicando ahora en un blog las cartas que hace noventa años envió su abuelo desde el frente a su familia. Empezó en 2006 con una introducción a la persona de Harry Lamin, sus datos biográficos, entorno personal y el proyecto del blog, para pasar en 2007 a publicar las cartas correspondientes a 1917.

Bill respeta los plazos en los que su familia recibió las misivas, de forma que estas son publicadas exactamente en la misma fecha de recepción sólo que 90 años más tarde. Esto, junto a que el nieto no suelta prenda de cual fue el destino final de su abuelo, si morir en las enfangadas trincheras o volver a casa sano y salvo, hace que sean muchas las personas que siguen regularmente sus desventuras en el frente, y que teman constantemente por la vida de Harry y por que la próxima misiva sea el telegrama oficial comunicando su muerte.

El blog se ha convertido en todo un fenómeno de masas en Gran Bretaña, donde la Primera Guerra Mundial (o la Gran Guerra, cómo también se la conoce) destrozó en la época a muchas familias, y de la cual aún se guarda un triste recuerdo. No en vano la contienda destapó los peores odios entre naciones, castigando duramente a todas las naciones participantes y, en especial, a las clases menos pudientes que vieron cómo los más adinerados escapaban al horror del frente. En este marco la revolución rusa, la desmembración del Imperio Otomano, la desaparición del Austro-Húngaro y sobretodo las duras condiciones impuestas por los vencedores a Alemania, fueron el caldo de cultivo que se encuentra en el camino hacia la Segunda Guerra Mundial, un producto del conflicto que abarcó de 1914 a 1918 y que cambió no sólo el mundo, si no también la forma de hacer la guerra. Por primera vez morían en un conflicto más civiles que militares, se empleaban armas químicas o se conquistaba un nuevo terreno para la guerra, el aire, con las incipientes fuerzas aéreas.

WW1 Experiences of an English Soldier

La Gran Guerra fue un conflicto marcadamente nacional y nacionalista. Hasta entonces, los militares se veían cómo profesionales al servicio del señor que les pagase mejor sus servicios, y al oficial enemigo se le veía cómo un compañero de profesión al que había que respetar ante todo. La última guerra que se guió por estas normas no escritas fue la de Crimea, en la que oficiales rusos y aliados no tuvieron problemas para confraternizar durante las pausas del conflicto y al acabar este -recalcar que mientras disfrutaban de opulentos banquetes, muchos de los soldados morían de hambre-. Entre 1914 y 1918 el sentimiento nacionalista hizo que soldados y oficiales de uno y otro bando vieran a los enemigos cómo infrahombres a los que había que aniquilar a cualquier precio utilizando para ello cualquier método.

La dureza del frente, una generación perdida y los años buenos y malos que siguieron al conflicto (los dorados veinte y el crack del 29) marcaron profundamente las diversas sociedades de la Europa moderna, y el continente empezó a configurarse de una amarga forma para completarse también dolorosamente en el año 45 y acabar por desembocar en lo que es hoy con la caída del muro de Berlín en el 89. Por eso, el blog de Harry Lamin, realizado casi un siglo después de que este soldado británico de los miles y miles que participaron en la contienda tomara parte en los duros combates, cobra hoy tanto interés y es seguido hasta tal punto que la media de entradas diarias puede llegar fácilmente a las 20.000 .

Sólo nos queda desear y esperar que el soldado raso William Henry Bonser Lamin pueda volver sano y salvo del frente, mientras nos compadecemos de los centenares de miles que quedaron enterrados en los campos de batalla de todos los frentes, y sonreímos con un mezcla de ironía, fatalidad y cariño mientras leemos el placer que significa para este ser humano inmerso en el horror, el recibir de su casa cajas de galletas o de cigarrillos.

La experiencia ha animado a otras personas a hacer lo mismo, algunos con cartas de sus padres, que estuvieron en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial, o incluso anteriores. Quien sabe si esta iniciativa inaugurará una moda o tendencia en la creación de blogs que, en tiempo real, narran los sucesos vividos por alguien en el pasado. Sin lugar a dudas, un buen ejemplo para museos y bibliotecas que disponen de este tipo de material para publicar.

Más información:

Weblog de Harry Lamin, mantenido por su nieto Bill con la correspondencia original de su abuelo
WW1: Experiences of an English Soldier
http://www.wwar1.blogspot.com/
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