Desde los años 90s no me acercaba a una película cubana como esta. “Los Dioses Rotos” es un filme sencillo para algunos, profundos para otros y controvertido para algunos puristas de la sociedad cubana.
A partir de los 90s el cine cubano tuvo un punto de giro con “Fresa y Chocolate”, pues los temas sociales comenzaron a reflejar una parte de la realidad que hasta ese momento era soslayada u omitida por los medios de prensa y el cine también se veía marcado por ese lastre.
Durante casi 30 años la filmografía cubana se limitó a los grandes dramas históricos y muy pocas películas de ficción. En los años 90s la cinematografía cubana comenzó a mostrar las dificultades financieras afrontadas por Cuba, tras la caída del Campo socialista europeo y la desintegración de la Unión Soviética, con la pérdida de los mercados, lo que redundó en serios problemas económicos que, también se experimentaron en la producción cinematográfica.
Los libros consuelan, calman, preparan, enriquecen y redimen, según dijo José Martí. Y es que la sensación de hojear un libro solo es superada por las enseñanzas que nos dejan y por las emociones que provocan en nosotros.
Por estos días, que a todo lo largo del país se desarrolla la Feria Internacional del Libro, los amantes de la lectura experimentan cientos de emociones cuando tiene entre sus manos esos libros nuevos, todavía con olor a tinta e imprenta. Pero también me viene a la mente una idea ¿Será cierto que estos libros perderán la corona ante los libros en formatos digitales? ¿Los avances de la tecnología acabarán con ese tesoro de papel llamado libro?
Con las nuevas tecnologías muchos auguran el fin de los libros impresos ante el auge y la amplia distribución de los libros digitales. Bibliotecas estudiantiles digitales, sitios web de descarga gratuita de libros y el simple intercambio de libros de máquina a máquina ha propiciado un auge que beneficia a lo... leer más
El cubano es uno de esos pueblos que siempre tiene la alegría en el rostro y el chiste o la broma en la punta de la lengua. No importa que se encuentre en una situación embarazosa, al contrario, es en ese momento cuando la broma juega su mejor papel.
A lo largo de la formación de la identidad cubana siempre la sátira y el chiste han formado parte de la vida nacional. Desde el negro esclavo que hacía chistes o ponía sobrenombres a sus amos, hasta el campesino que hacía coplas bromistas acerca del régimen español, siempre la sátira ha sido también una forma de burlarse del opresor y a veces hasta de uno mismo.
Al cubano muchas veces no le importa que un huracán le derrumbe su casa, sin embargo se ríe hasta desfallecer si se entera, por ejemplo, que a su vecino le cayó el techo encima mientras hacía sus necesidades fisiológicas en el baño. El cubano se divierte tanto con un chiste de pinareños (un pinareño es siempre objeto de burlas en Cuba, igual que los gallegos e... leer más
Hasta hoy nunca antes había gastado dinero en un diccionario, un “mataburros”, como decían los guajiros cubanos hace un tiempo. Durantes mis años de estudiante nunca tuve la oportunidad de comprar uno, aunque siempre vigilé con malas intensiones los diccionarios que guardaba celosamente mi mamá.
Con el tiempo me regalaron varios de esos compendios de sabiduría en varios idiomas. Lamento ahora haber prestado un diccionario alemán bastante nuevo y haber regalado uno francés. Lo que sí no lamento es haber regalado un pequeño “intento de diccionario” español que gané en un concurso escolar. Digo que no lo lamento porque era demasiado pequeño y te dejaba en la boca el hambre de conocimientos y las ganas de extender sus pocas acepciones y significados a un número mayor.
Con el tiempo, cuando comencé a entrar poco a poco en ese fascinante mundo